No había ya mucho que ver en la zona turística de Praga. Nos quedáramos sin ver una parte de la zona vieja, más al norte que el castillo, que viéramos el primer día, así que nos fuimos para allá, teníamos pensado ver toda la zona por la mañana, comer en cualquier sitio y dar una vuelta por la tarde.

La zona era como el resto de Praga, una pasada. La estructura de todos los edificios era impresionante, todos diferentes y siempre con alguna peculiaridad en su fachada. No hay mucho más que contar, vimos un par de iglesias y poco más. Lo mejor fue el recorrido en sí, la ciudad da para mucho aunque no estés al lado de algún edificio “importante”

Comimos en un bar de sabe Dios donde ( nos perdimos) el típico gulash por un lado, y la carne con patatas fritas por el otro… De la comida hoy no hay mucho que contar.

Por la tarde ya no había más que hacer, así que Dylz y yo nos fuimos a dar una vuelta por la zona turística, y después volvimos al Hard Rock cafe para comprar un par de cosas con el dinero que nos quedaba ( nos quedamos con menos de 1€ entre los dos después del Hard Rock…) y estuvimos hablando un rato con los dos dependientes. Eran muy buena gente, y nos indicaron el sitio de un pub heavy en Praga. Quedaba a un par de estaciones de metro de allí, pero nosotros no teníamos ni billetes ni dinero, así que fuimos andando. Tardamos sobre una hora en llegar, con Praga lloviendo… El sitio estaba genial, tenías que bajar unas escaleras tétricas para llegar a una sala con una pantalla impresionante con videos de música las 24 horas…El pub se llamaba Hells Bells, y se suponía que cerraba a altas horas de la madrugada ( 3:00). Pero nosotros no teníamos dinero, así que nos fuimos sin tomar nada, con la consiguiente cara de asombro del camarero.

Con esto nos volvimos a Wenceslao para cenar el la pizzería de siempre. Y después dimos una última vuelta por la zona turística antes de irnos para el hotel.

Praga, una ciudad preciosa…