No teníamos pensado ninguna otra excursión después del viaje a Dresde, así que el resto del grupo decidió tomarse el día de descanso para dormir un poco y pasear por la ciudad. Dylz y yo nos buscamos un poco la vida, y nos decidimos a visitar dos museos, el del Comunismo, que estaba anunciado en todas partes, y el de la tortura medieval, recomendado por Knithx, y que no nos queríamos perder.
Después del típico desayuno nos fuimos directos al Museo del Comunismo, que no nos quedaba muy lejos del hotel, y que curiosamente estaba al lado de un McDonalds( por cierto, vi 5 diferentes en 1km a la redonda…) Entramos sin saber muy bien si nos encontraríamos un museo para críticos o para nostálgicos. Sin duda, un museo para críticos. La primera impresión descoloca, solo ves una estatua enorme de Lenin al fondo, y parece que el museo es muy pequeño. Al comprar la entrada ( descuento por tener el carnét de estudiante…:D) nos fuimos por el pasillito este. Fue el único sitio en el que encontramos los carteles también en castellano, lo que fue un gran alivio. El museo se centra solo en la época comunista de Checoslovaquia, y narra toda su historia, haciendo comentarios sobre la situación mundial del momento. Es muy ilustrativo, y se pueden ver objetos como la cabeza de un misil soviético, las salas de trabajo en las industrias, y hasta un trozo del propio muro de Berlín. También hay un vídeo sobre la historia de la revolución y la caída del comunismo. Un museo impresionante! Salí encantado, pero las críticas hacia el comunisco caían por todas partes, muchas de ellas sin sentido, llegando a elogiar a una militante nacional-socialista…
