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	<title>knithx.net &#187; NYC</title>
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	<description>Weblog sobre tecnología por el knithx team</description>
	<pubDate>Sun, 07 Sep 2008 23:19:09 +0000</pubDate>
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		<title>Día 14: NYC II</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 17:57:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>knithx</dc:creator>
		
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Las primeras acciones del día resultaron ser levantarme a las 8 de la mañana, darme una ducha en el hostel (utilizando un gel y un champú que algún despistado se había dejado por ahíí) y desayunar en Donkin Doughnuts, para variar. Entonces ya me encontraba a dos manzanas del metro, en el cual tuve que comprar otro 1 Day Fun-Pass. Una vez metido todo el dinero, la máquina me sacó el ticket, pero en una fracción de segundo se lo volvió a tragar, dándome solamente un recibo que ponía &#8220;Transaction Failed&#8221;. Pero me cago en la leche, me sonó a puteo total. Tras golpear la máquina en la pantalla (creo que es donde más le duele) me fui junto al policía que estaba de guardia en ese momento a contarle lo sucedido. Cuando terminé de contarle mi historia, me extendió un sobre que según el, una vez rellenados los formularios que contenía, compulsado y enviado al gobierno estatal de New York, en un plazo máximo de dos semanas me enviarían el dinero perdido a casa. Para mi persona, eso fue el segundo puteo del día en menos de diez minutos; no sabía ni donde demonios estaba el maldito gobierno de New York, no iba a estar dos semanas más en Estados Unidos y no me gusta la maldita burocracia: tiré el sobre a la papelera rosmando entre dientes.</p>
<p>El destino del metro sería <strong>Central Park</strong>, enormísimo parque urbano público, (3.41 km², un rectángulo de 4 km x 800 m) situado en el barrio de Manhattan, en la ciudad de Nueva York. Con unos 25 millones de visitantes al año, Central Park es el parque más visitado de los Estados Unidos, y es dirigido por Central Park Conservancy, una empresa privada sin ánimo de lucro, que tiene un contrato con el Departamento de Parques y Ocio de Nueva York. Es sencillamente inrrecorrible en un día, tiene multitud de lagos, praderas, caminos serpenteantes e infinitud de caminos y rincones para explorar. Central Park es un lugar igualatorio, donde se juntan los ricos y los pobres, donde la gente lee, juega al baseball u otro deporte, simplemente se tumba, pasea a sus perros, corre, anda en bicicleta, o, en caso de ser un artista, convierten el parque en el lugar preferido de sus actuaciones. Todas las semanas hay actuaciones públicas de teatro de Shakespeare y no habrá día en el cual Central Park no sea el centro de reunión para una increíble variedad de espectáculos o actividades gratuitas. Es el mayor pulmón de New York, el reducto de naturaleza y paz que todo neoyorkino necesita para escapar del caos de la ciudad. Me resulto particularmente impresionante la existencia de este terreno sin explotar en pleno medio de Manhattan, el cual sería una fuente increíble de dinero para la industria de la construcción. Es lo que se llama orgullo americano.</p>
<p>Tras tumbarme por aquí y por allá me dirigí a <strong>Battery Park</strong>, el extremo sur de Manhattan. En el hay poco que ver, pero es el lugar por antonomasia desde donde se toman los ferrys para ir tanto a <strong>State Island</strong> como a la <strong>Estatua de la Libertad</strong>. En cuanto a los distintos ferrys, hay tres opciones. La primera, el ferry que lleva directamente a la Estatua de la Libertad, sin rodeos; cuesta 16$ y desde la estatua es gratuito cada media hora. La segunda, un tour de una hora en un ferry que da una vuelta completa al puerto y se acerca a la estatua, con un precio de 15$. Por último y tercera, existe el Staten Island Ferry, que lleva a la State Island pasando muy cerca de la Estatua de la Libertad y vuelve también cada media hora. Este último ferry, tanto ida como vuelta, es gratuito, y a diferencia de los otros dos (que parten desde el puerto, al ser empresas privadas) se coge en la estación del puerto de Battery Park. Recomiendo la tercera opción, ya que la corona y la antorcha no son accesibles desde el 11S y solo se puede subir a la base, las colas son inmensas (de 3 o 4 horas) y es tan grande que no se puede ver desde el propio pedestal. Las vistas que ofrece el ferry gratuito (<strong>Harbor Cruise</strong>) son simplemente perfectas, tanto de la estatua como de Manhattan, no tiene tantas colas, y como dije, es gratuito.</p>
<p>La isla de <strong>Staten Island</strong> no tiene mucho que ver, me di una vuelta de cinco minutos más por esperar por el siguiente ferry que por otra cosa. Tiene buenas vistas de New York y es tranquila, algo así como un reducto de escape de la gran manzana.</p>
<p>De vuelta a Manhattan, visité el <strong>City Hall</strong>, es decir, la zona de la ciudad donde están todos los edificios que tienen que ver con la administración del lugar, como el ayuntamiento y otros edificios gubernamentales, es decir, donde el poder legislativo, ejecutivo y jurídico de la ciudad se centra. Destaca el juzgado de <strong>United States Court House</strong>, por su importancia en el terreno jurídico y la importancia arquitectónica del edificio y los que lo rodea, aunque, una vez más, no está abierto al público. Nos volvemos a encontrar de nuevo ante una arquitectura totalmente clásica sumida en el medio de la modernidad de los rascacielos de la gran manzana. Es un contraste curioso, pero en New York es excesivo: los rascacielos son tan altos y tan abundantes, que a veces parece que uno está metido en una &#8220;gran jaula&#8221; dada la sensación de cobertura que dan las macroestructuras. En las zonas donde los grandes edificios son más abundantes, la luz y la temperatura disminuyen, la sombra es total y la mayoría de las veces ni siquiera se puede ver el sol aunque se intente buscarlo. Aunque no es agobiante, resulta curioso que aunque pegaban 40 <strike>insoportables</strike> grados, en algunas zonas de la ciudad  hacía fresco por esta razón.</p>
<p>Después de visitar el City Hall, empecé con los distintos barrios de New York, empezando por <strong>TriBeCa</strong>. TriBeCa es un barrio de Manhattan. El nombre viene del inglés &#8220;Triangle Below Canal Street&#8221; (Triángulo bajo la calle Canal). Va desde el sur de Canal Street hasta Park Place, y desde el este del río Hudson hasta Broadway. TriBeCa era un distrito industrial, dominado por estructuras de almacenes de materiales, que durante la última década ha pasado por una mayor revitalización. Muchos almacenes y desvanes se han convertido en departamentos y en nuevos negocios que han hecho emerger este vecindario como una comunidad más que un barrio industrial. TriBeCa es ahora un barrio de moda con cada vez más habitantes. Muchas de las calles están llenas de tiendas, galerías de arte, bares y restauranes.</p>
<p>Al norte de TriBeCa se encuentra <strong>Little Italy</strong>, el pueblo italiano siempre presente en las grandes ciudades. Como cabía esperar, éste estaba lleno de gente, las calles son mayoritarimente peatonales, y se repira un ambiente europeo gracias a la cantidad de restaurantes italianos y orgullosas banderas que hay en las calles. Little Italy, aunque ruidosa como Manhattan, destaca por tener otro sonido, un ruido carente de pitidos de coches donde la gente grita más y tanto el ritmo de los comercios como de los restaurantes es, aunque menos frenético, animado. Es un buen lugar para escapar de la comida americana y comer un buen plato de pasta, o simplemente para estar en un lugar concurrido donde la gente disfruta paseando y no va corriendo a todas partes, todo esto con un ambiente festivo muy mediterráneo.</p>
<p>Si seguimos subiendo, el siguiente vecindario es el <strong>SoHo</strong>, barrio que se hizo famoso como un vecindario de artistas durante los años 1960 y 1970, cuando los espacios eran baratos debido a que las antiguas fábricas eran convertidas en lofts y estudios. En un patrón que se volvería familiar a otras partes de la ciudad en las siguientes décadas, el barrio subió de escala socioeconómica, lo que llevó finalmente a un éxodo de la mayoría de artistas, dejando únicamente las galerías, las boutiques, los restaurantes exclusivos y, como nuevos inquilinos, a los yuppies. Se llama SoHo porque es la zona que esta “South of Houston Street” (al sur de la calle Houston), y en referencia a la zona del mismo nombre de la ciudad de Londres.</p>
<p>Si seguimos con nuestro itinerario lógico sur a norte, <strong>Greenwich Village</strong> es el siguiente barrio que nos encontraremos. Destaca por ser el barrio en el cual se encuentra la New York University (NYU) y la genial ambientada Washington Square. Lo más destacable de Washington Square es que es el sitio elegido por muchos artistas para cantar gospel, tocar la guitarra, el bajo, o simplemente reunirse personas que saben tocar instrumentos e improvisar algo (que suena genial la mayoría de las veces). Es también curiosa la conjunción que se forma con la fuente centrar, el gran arco de Washington (que se parece al Arco del Triunfo o La Puerta de Alcalá), los diversos artistas actuando y los edificios de la universidad envolviendo todo este ambiente. El barrio está rodeado por la calle Broadway al este, el río Hudson al oeste, la calle Houston al sur y la calle 14 al norte. En 1822, una epidemia de fiebre amarilla en Nueva York hizo que los residentes se mudaran a Greenwich Village en busca de su mejor aire y fue conocida como un bastión de cultura artística y bohemia. En Greenwich Village se encuentran la calle Christopher y la posada Stonewall, donde se llevaron a cabo los disturbos de Stonewall en 1969, que dieron inicio al movimiento de liberación gay.</p>
<p>Por último, lindando con Manhattan al sur y con The Bronx al norte, se encuentra la meca de la comunidad negra en Estados Unidos, <strong>Harlem</strong>. Más o menos a la altura de las calle 100, en el metro fueron entrando y saliendo personas hasta que me convertí en el último blanco de todo el vagón. Al contrario que en Roxbury en Boston, no me encontré con ninguna mirada rara, sino más bien bromas con la gente de allí y alguna cara escéptica un tanto graciosa. Harlem tiene su propia banda sonora gracias a la gente que lleva grandes radiocasttes encima con hip-hop o R and B, o simplemente teniendo los coches abiertos con la música a todo volumen. Gente bailando, tenderetes vendiendo líquidos extraños y sobre todo ritmo, mucho ritmo, tal y como la gente negra suele tener (y no, gente negra no es políticamente incorrecto, intolerantes). Recomiendo visitar el barrio de Harlem, aunque mejor de día, ya que de noche tengo entendido que tanto Harlem como The Bronx no son tan amigables. Los primeros hombres de etnia negra en llegar a Harlem lo hicieron a inicios del siglo XX habiéndose cuadruplicado en 1919. En los años 20, Harlem fue el centro del florecimiento de una cultura negra conocida como el Renacimiento de Harlem, que fue un tiempo de producciones artísticas como el jazz, cuyos espectáculos, irónicamente, eran sólo para gente blanca. Aunque no todos&#8230; ¿Quien no reconoce <a href="http://www.actlab.utexas.edu/~horshak/greatday/pics/harlem.gif">este tipo de foto</a>?</p>
<p>Volviendo al sur para no olvidar nada, y después de ir un poco de compras por Times Square (por supuesto me compré la taza de I Love NY) me dirigí como último destino al <strong>Puente de Brooklyn</strong>, ya de noche, que según la Wikipedia viene siendo, muy bien explicado:</p>
<blockquote><p>El Puente de Brooklyn (conocido inicialmente como &#8220;Puente de Nueva York y Brooklyn&#8221;) une los barrios de Manhattan y Brooklyn en la ciudad de Nueva York. Fue construido entre 1870 y 1883 y, en el momento de su inauguración era el puente colgante más grande del mundo (mide 1825 metros de largo, y la luz entre pilas es de 486.3 metros, record de luz hasta que en 1889 se construye el Forth Bridge, con una luz máxima de 521m. También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York.</p></blockquote>
<p>En definitiva, el Puente de Brooklyn es un sitio fantástico para sacar fotos, ya que su posición elevada ofrece una vista privilegiada de Manhattan, sobre todo de noche. El puente en sí tambíén es precioso, y según mi opinión cruzarlo es obligatorio si se visita New York, siendo una experiencia única en la que se mezcla sentirse neoyorkino y una gran despedida de la ciudad. El puente conecta Manhattan con Brooklyn, está siempre lleno de gente andando, corriendo o en bici y es genial para darse un paseo por la mañana o por la noche. <strong>Brooklyn</strong> en sí, es el barrio de moda de New York, algo así como un mini-Manhattan compacto donde se pueden suplir todas las necesidades sin sumergirse en el caos de la gran manzana. Es un buen borough, una forma única de gobierno que se utiliza para administrar los cinco condados que componen la ciudad. En New York existen cinco: The Bronx, Staten Island, Manhattan, Brooklyn y Queens.</p>
<p>Una vez cruzado el puente como despedida, tomé el metro para dirigirme a Canal St. Station donde, a las once de la noche, otro bus-avión-chino Fung Wah Bus me esperaba para abandonar (con pena) New York City tras dos días de visita sin descanso.</p>
<h2>Sumario de sitios visitados</h2>
<p></p>
<div style="float:left;">
<strong>Día 1:</strong></p>
<p>The Bronx<br />
Chinatown<br />
Times Square<br />
Rockefeller Center<br />
Radio City Music Hall<br />
5th Avenue<br />
St. Patrick&#8217;s Church<br />
Chrysler Building<br />
United Nations<br />
Grand Terminal<br />
Trinity Church<br />
Wall Street<br />
Stock Exchange<br />
Federal Hall<br />
Charging Bull<br />
Ground Zero<br />
Empire State Building<br />
Jazz in the City Hostel
</p></div>
<div style="float:right;">
<strong>Día 2:</strong></p>
<p>Central Park<br />
Battery Park<br />
Harbour Cruise<br />
Statue of Liberty<br />
State Island<br />
City Hall<br />
United States Court house<br />
Tribeca<br />
Little Italy<br />
Soho<br />
Greenwich Village<br />
Washington Square<br />
New York University<br />
Harlem<br />
Brooklyn Bridge<br />
Brooklyn
</p></div>
<div class="clear"></div>
<div style="text-align:center;">And now, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=x-64CaD8GXw"><em>I&#8217;m shipping Up to Boston</em></a> again.</div>
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		<title>Día 13: NYC I</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 03:41:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>knithx</dc:creator>
		
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy el día comenzó más temprano que nunca, a eso de las 4:45 de la mañana para llegar sin problemas a South Station, una de las dos estaciones de bus que hay en Boston. Está localizada en la línea roja, y tiene algo así como 40 puertas para distintos destinos. Desayunamos en Donkin Doughtnuts y a las 6:15 (no 6:30, primer rasgo de falta de seriedad de la compañía) y estabamos embarcando, al grito de &#8220;<strong>Fung Wah Bus</strong> Fung Wah&#8221; de una señora china de no más de metro cincuenta que repetía la misma ofrenda una y otra vez con ansias de vender más tickets. El conductor, que por poco más no le llegaba a los pedales del bus, contó el número de personas que había en el bus, se sentó, y sin previo aviso salimos de la estación a las 6:17 (los chinos hacen todo a cien por hora, no tengo ni idea de por qué). Durante el trayecto, me replanteé si mi vida valía solamente 15$ a medida que veía al conductor bostezar y como la línea descontinua de la carretera se iba poco a poco convirtiendo en continua. Nunca pensé que un bus podría correr tanto, no había coche al que no adelantásemos y el conductor trazaba multitud de &#8220;S&#8221;&#8217;s para quitarse al tráfico del camino. Hicimos una &#8220;tenminitstop tenminitstop&#8221; como nos gritaron, y después llegamos a New York en un total de 3:30h, un trayecto que se estima hacer en 4:30h.</p>
<p>El pasar por el <strong>Bronx</strong> para entrar en NYC en bus nos dio una agradable bienvenida a la ciudad. Es un suburbio bastante antiguo, afroamericano casi en su totalidad, y que cumple todo lo que uno puede esperar de los estereotipos vistos en las películas. Está situado al norte de Manhattan y es, junto a Harlem, uno de los lugares más conflictivos de NYC, aunque está perdiendo este status en los últimos años. El autocar nos dejó directamente en Chinatown, más o menos en el medio de Manhattan y a cinco minutos andando de la estacion de metro, algo bastante deseable cuando se llega a una ciudad que se desconoce. Desde ahí empezamos nuestro viaje a NYC:</p>
<p><strong>Chinatown</strong>, como en cualquier otra gran ciudad, es un suburbio de gran actividad comercial, donde las calles están abarrotadas de gente comprando y vendiendo en tenderetes comida, ropa y demás mercancía que, aunque de baja calidad la mayoría de las veces, es barata. El olor no es muy agradable, y los edificios están abarrotados de carteles que anuncian comercios y otros negocios, dando sensación de gran bullicio: se oyen voces por todas partes, es dificil encontrar algo escrito en inglés y se puede sentir la simultaneidad de actividad de miles de personas en un espacio que, aunque sea amplio, se hace pequeño ante tanto movimiento.</p>
<p>Seguido, me dirijí a la estación de metro Canal St., realizando así nuestro primer contacto con el <strong>transporte público</strong>. Para los visitantes de NYC durante un fin de semana, es recomendable comprar el 1 Day Fun-Pass, que ofrece viajes ilimitados durante un día por el precio de 7$. Dado que NYC es una ciudad enorme, es de esperar un buen sistema de transportes, aunque en realidad, a veces es una auténtica bala y otras ni siquiera funciona. En general, el transporte público que utilicé en NYC (metro y bus) no me decepcionó dada la complejidad de la urbe; al principio puede resultar complejo que tanto las calles (horizontales) como las avenidas (verticales) carezcan de nombres y se llamen todas por números (crecientes de sur a norte y de este a oeste) pero al fin y al cabo no es tan mal sistema, y resulta increíble la precision de los neoyorkinos a la hora de dar direcciones (&#8221;120th St. con 3rd Ave., por ejemplo).</p>
<p>A dos bloques de la estación de metro 96 St. se encuentra el hotel donde iba a dormir esa misma noche. Al llegar allí me comentaron que el &#8220;check-in&#8221; solo se podía hacer a partir de las tres de la tarde, aunque podía dejar mi mochila allí hasta entonces: así hice, aunque llevándome conmigo la cartera, el pasaporte, el móvil y la cámara.</p>
<p>De vuelta al metro, solo podía empezar por un sitio para encontrarme de repente con todo el carácter de la ciudad: <strong>Times Square</strong>. Tras salir de la estación con el mismo nombre que la famosa intersección de Manhattan, te encuentras con miles de personas andando apresuradamente con un fondo de luces de neón y pantallas gigantes anunciando productos varios. La actividad no cesa nunca, la gente no se para en la calle y de hacerlo, eres empujado en segundos por alguien que iba detrás tuya y quiere continuar su itinerario. La gente organiza verdaderas carreteras para andar según su dirección, y en los pasos de cebra se acumulan decenas de personas que se convierten en una verdadera avalancha cuando se les cede el paso (cosa que en New York ocurre cuando el tráfico ofrece una pausa y nunca esperando a que el semáforo se ponga en verde). Globalmente, Times Square refleja ese estereotipo neoyorkino en donde no hay sitio donde descansar, donde la ciudad refleja su velocidad y energía, donde la actividad no cesa y cada uno de los peatones es diferente; la banda sonora, miles de conversaciones simultaneas, sirenas de ambulancias y bomberos y los continuos pitidos de taxistas y otros conductores enfadados entre sí.</p>
<p>Desde Times Square se puede llegar andando en cinco minutos al <strong>Rockefeller Center</strong>, un complejo de 22 hectáreas privado donde destaca la Rockefeller Plaza, conjunción de jardines, comercios y la famosa estatua dorada de Prometheus y Atlas. Al contrario de lo anteriormente comentado, en Rockefeller se respira un ambiente abarrotado aunque mucho más turista, ya que el neoyorkino de todos los días no tiene porque pasar por Rockefeller para nada, aunque sí sea una visita obligada para el forastero. En invierno el panorama cambia drásticamente, ya que la plaza se suele llenar de agua y con el frío, congelarse, llenándose así de gente que va a patinar sobre hielo en la típica escena navideña que muchas veces vimos en las películas. Rockefeller tiene un observatorio público, aunque recomiendo gastar el dinero de la entrada subiendo al Empire State y no a este.</p>
<p>Cerca de Rockefeller Center se halla <strong>Radio City</strong>, un teatro ubicado en el Rockefeller Center en la ciudad de Nueva York. Es conocido como el teatro más importante de los Estados Unidos, abrió sus puertas el 27 de diciembre de 1932 y en su escenario se presenta todos los años el &#8220;Radio City Christmas Spectacular&#8221; desde 1933.</p>
<p>Desde aquí se llega a pie también en cinco minutos a la <strong>5ª Avenida</strong>, intersección famosa por la cantidad de tiendas que contiene. Junto a Times Square, es otra de las zonas de mayor actividad de la ciudad, y es la que consta de los escaparates más vanidosos y espectaculares. Suelen decir que si se va de compras por New York, no hay sitio como la 5ª Avenida. Personalmente, no le encontré mayor interés, aunque sí a la</p>
<p><strong>St. Patrick&#8217;s Church</strong>, catedral neogótica que se encuentra en esta misma avenida. Me gustó bastante la fachada frontal, y me recordó a Boston la sensación de aquello aquello antiguo insertado en medio del caos de la ciudad moderna; sus interiores son bastante bonitos, y para aquellos a los que les guste la arquitectura de los lugares de culto (como es mi caso) en mi opinión ésta es la mejor opción que hay en New York.</p>
<p>Tras visitar la catedral de San Patricio, me dirigí al <strong>Chrysler Building</strong> que, aunque es un edificio privado lleno de aburridas oficinas, es el rascacielos con la decoración más importante de toda la ciudad: la parte de arriba es una macroestructura metalizada llena de motivos automovilísticos, y las propias gárgolas tienen forma de capós de coche. Es un edificio que más que destacar de día, lo hace de noche (y si es desde el Empire State, mejor) por su iluminación en forma de pequeños triangulos. Es un elemento muy característico del skyline neoyorkino.</p>
<p>Seguidamente utilicé el metro para ir a Lower Manhattan, concretamente para visitar al sureste la sede de las <strong>Naciones Unidas</strong>. Si muchas veces la gente comenta que visitando New York les ha parecido haber estado antes allí por culpa del numeroso cine rodado en esta ciudad, la sede de las Naciones Unidas es un ejemplo claro. Diría que son docenas las películas que ofrecen un plano del lugar a la vez que muestran debajo (con una tipografía de consola, apareciendo letra por letra y con un ruido computerizado) &#8220;United Nations, New York&#8221;. Lo siento, ida de olla. Es un sitio curioso por visitar, el museo no está mal y, si te apetece pasar un riguroso sistema de seguridad con detector de metales y obligación de dejar todo tipo de bolsa en consigna, puedes acceder a algunas de las cámaras donde grandes mandatarios discuten cuestiones internacionales y cada butaca tiene un letrero con el nombre del país del cual proceden (cosa que también es de película).</p>
<p>Vuelta al metro, esta vez para visitar más bien de paso la <strong>Grand Terminal</strong>, una de las estaciones de tren y bus más grandes del mundo. Estadísitica aparte, es un sitio bonito, enorme y con mucho interés turístico aunque poco cultura. Tras demorarme poco en la estación volví a coger el metro para dirigirme aún más al sur, a Wall Street.</p>
<p><strong>Wall Street</strong> es el símbolo más vívido del capitalismo mundial, ya que en esta calle confluyen el <strong>Federal Hall</strong>, donde se firman tratados internacionales, y el <strong>Stock Exchange</strong>, más conocido como &#8220;La Bolsa de New York&#8221;. Dado la importancia de estos lugares para la economía mundial y su diaria actividad comercial, ambos están cerrados para el público y sólo su fachada es accesible para el turista. Una pena, ya que me hacía bastante ilusión ver a gente gritando en frente de las pantallas &#8220;Compra!, Vende!&#8221;. Al sur de Wall Street se encuentra el <strong>Charging Bull</strong>, o &#8220;El Toro de Wall St.&#8221;, otro símbolo del capitalismo que consiste en una estatua de un toro enorme, de más de tres toneladas, que originalmente fue emplazado en medio de la calle de forma ilegal. Tras infructíferos esfuerzos de la policía para quitarlo de la calle, la gente aprendió a amarlo hasta convertirse en una atracción turísitica que sigue alli hoy en día. De todo lo visto en New York, me pareció totalmente irrisoria la cantidad de gente que había para sacarse una foto con el toro, tanta o más como para subir al Empire State. Está también cerca la catedral de <strong>Trinity Church</strong>, que aunque históricamente importante, no deja de ser normalilla.</p>
<p>Wall Street está relativamente cerca de lo que se conoce como la &#8220;<strong>Zona Cero</strong>&#8220;, lugar en el que hasta el año 2001, antes de su destrucción en el mayor atentado terrorista de la historia, se encontraban las &#8220;Torres Gemelas&#8221; o World Trade Center. En su lugar, ahora sólo existe un vacío kilométrico en el que, a pesar de haber pasado seis años desde el incidente, aun están en obras y se respira una tristeza estremecedora, que hace que alguno de los turistas tenga los ojos brillosos o un semblante nostálgico. Desde luego, no es lo mismo que verlo en televisión; estando allí parece que todo lo ocurrido en ese lugar es muy reciente, se nota una grandísima pérdida. Recomiendo ir a la Zona Cero, aunque no sea una atracción agradable. Acostumbrado a ver New York mediante otros medios, las Torres Gemelas se echan muchísimo de menos en la ciudad, sobre todo en el skyline; se nota un gran vacío, la ausencia de algo que ya no está y la consecuente pérdida de miles de personas cuando te encuentras allí &#8220;in situ&#8221; es estremecedora.</p>
<p>Ya entrada la tarde noche, volví a hacer uso del metro para dirigirme al norte, esta vez al <strong>Empire State Building</strong>, el rascacielo más alto de New York. En lo alto del edificio, se ofrece un observatorio público (16$), visita totalmente obligada. Desafortunadamente, las colas son increíblemente intensas. En mi caso estuve más de dos horas esperando para subir, por lo que es recomendable ir con antelación para estar arriba a la hora deseada. Cuando llegué a lo alto de la torre, tuve la suerte de poder ver el atardecer sobre Manhattan, y tomar fotos tanto de día como de noche. Las vistas son realmente espectaculares, es facil quedar sin palabras al verlas por primera vez y si el día está despejado, el atardecer es realmente increíble. Es imperdonable visitar New York y no subir al Empire State: no tiene precio ver toda la iluminación y artificiosidad de la gran manzana desde esta posición privilegiada; personalmente, ha sido lo mejor del viaje, y tanto me gustó que estuve tres horas en lo alto del edificio sacando fotos o simplemente admirando lo mastodonte que es la ciudad. Es curioso que lo único que se oye son las sirenas y los pitidos de los coches, sonidos omnipresentes en las calles neoyorkinas. Simplemente im-presionante.</p>
<p>Con la egoísta idea de poder tener más Times Square para mi solo volví al lugar a la una de la madrugada esperando encontrarme con menos gente y más espacio para sacar fotos a mi aire. Pero no, aún a la una (y a las dos, y a las tres) me volvi a encontrar con miles de personas y el mismo ambiente que en la hora punta. Me encontraba totalmente escéptico, no entendía de donde podía salir tanta gente ni que hacían allí a esas horas. También es de destacar que <strong>Times Square</strong> es uno de esos sitios a los que merece la pena ir tanto de día como <strong>de noche</strong>, ya que cambian de personalidad y son geniales en ambas mitades del día. Fustrado y sin entender la fuente de tanta frenética, apocalíptica y caótica actividad, decidí que ya eran horas de irme a dormir al&#8230;</p>
<p><strong>Jazz in the City Hostel</strong>. A pesar de tener que dormir con otras 11 personas que no había visto antes en mi vida, no tuve problema ninguno durante mi estancia en el hostel. Era la primera vez que me hospedaba no en un hotel o en una casa, y la experiencia fue totalmente positiva. En la planta de arriba había una terraza donde estaba todo el mundo tomando algo de beber, ordenadores con internet y teléfonos para hacer llamadas internacionales. Sin lugar a duda, si no te importa dormir con más gente en la misma habitación, tener un baño público para compartir tus necesidades y no tener minibar en pro de ahorrarte más que unos cuantos dólares, duerme en un hostel, sin fallo.</p>
<p>Y desde el momento que me tiré en la cama, no recuerdo nada más.</p>
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		<title>Viaje a New York City</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Aug 2007 02:43:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Durante dos dias estare en la gran manzana, por lo que puede que no me veais por aqui (se que llevo dos dias atrasados, el del Prudential y el de los laboratiorios de AI del M.I.T), pero como recompensa a la escasez de posts he actualizado las fotos con un montonazo de ellas nuevas. Dicho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Durante dos dias estare en la gran manzana, por lo que puede que no me veais por aqui (se que llevo dos dias atrasados, el del Prudential y el de los laboratiorios de AI del M.I.T), pero como recompensa a la escasez de posts he actualizado las fotos con un montonazo de ellas nuevas. Dicho esto, espero poder actualizar el blog pronto, tanto sobre los dos dias atrasados como este fin de semana en New York.</p>
<p>Nos vemos en Manhattan.</p>
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